Me asusta
que entiendas
mis poemas
con
la única
intención
con la que los escribo;
la de pedirte que
vuelvas.
lunes, 3 de octubre de 2016
III
Lo admito,
no he intentado evitar que pase
porque quería que pasara.
Y ahora que ha pasado tengo
miedo
de que dejes de pasarme.
De que dejemos de ser
lo que todavía
no hemos llegado a ser.
Pero voy a seguir
pensando
en lo mismo que me ha llevado
hasta aquí,
hasta a ti;
que pase
lo que tenga que pasar.
Y el tiempo ha hablado,
y ahora somos como dos presos
que se dan la mano
para escapar
juntos
y consiguen la libertad.
Contigo me siento libre,
y
y
y me da rabia
no poder describir
cómo me siento contigo
-que es bueno-.
Pero te podría decir
que me encanta tu torpeza,
las maneras en las que me miras
en mitad de un beso,
las exclamaciones de tus miradas,
el silencio de cuando me hablas,
el nerviosismo y la tranquilidad
que me provocas,
tus salidas de emergencia,
que para emergencia,
la de verte.
Me gusta cuando eres tormenta
y calma,
y sobre todo
que tengas una luz
distinta al resto,
porque me haces cambiar el ruido
por tu silencio.
Contigo me dan igual los vasos
vacíos o llenos,
prefiero tus manos.
A ser posible,
llenas de las mías.
A ti
te podría decir que de pasar muchas veces por el mismo sitio,
he aprendido que cada vez que miras
es diferente,
y que siempre
hay algo que te sorprende.
Pues contigo igual.
Y no dejaría
de pasar
por el mismo sitio.
Ya sabes.
Y espero que sepas
que voy a volver
si alguna vez
sientes que me he ido.
Contigo nunca podría volver
porque nunca me habría ido.
II
He intentado evitar que pase
pero ha pasado
porque era inevitable.
Me has descuadrado tanto
que me has separado
hasta los sentidos;
mis ojos te besan cuando te ven,
mi nariz te ve hasta cuando no estás
y mis labios,
mis labios siguen igual,
queriendo rozar con los tuyos
para poco a poco
ir haciéndolos más suyos,
para convertirlos en su propiedad
y que nadie,
y que nadie pueda entrar.
Y es que lo que te vi la primera vez
te lo sigo viendo ahora.
Y siempre es lo mismo
pero distinto
y cada vez,
mejor.
Estando contigo
he probado
la gravedad al cuadrado.
Y teniendo tus besos,
al cubo.
Nunca había tenido tanto los pies
en la tierra
hasta que me diste
tus dosis de realidad,
y te juro,
que ahora,
lo veo todo más abstracto.
Hasta tu belleza.
Pero claro,
si la belleza no fuese abstracta,
todos morirían de realidad contigo.
Eres el principio y el final de un libro,
un sí pero no,
una maleta hecha y otra deshecha.
Pero
la vida da mil vueltas
y yo
quiero darlas contigo.
I
No sé qué intento evitar que pase, pero supongo que ya está pasando.
Te estoy escribiendo y la alarma, esa que dice que no me enganche a nadie, está sonando. La misma que siempre me recuerda que ya me había advertido, pero cuando ya es demasiado tarde. Cuando las letras llevan nombre. Esa que me dice que le vaya a llorar al mar, que allí, al menos, mis lágrimas son indiferentes y sobretodo, invisibles. Porque es más fácil lavarse las manos que ayudar contra una cosa inevitable. Ella contra los sentimientos no puede, y contra el amor ya ni te digo. Dice que se rinde, que aunque el amor sea lo único que salve al mundo, también lo mata.
Yo tengo miedo de morir, porque ya lo he hecho dos veces. Y en la última hasta me enterraron viva, pero muerta. Estuve en una oscuridad que parecía eterna, donde todos los días eran iguales. Lo único que hacía era pedir ayuda, quería salir, intentar vivir, olvidarte. Pero los días pasaban y no pasaba nada. Y cuando dejé de pedir ayuda, apareciste tú. No como un cuento de hadas, sino como esa canción que la escuchas tres veces y acaba siendo la canción de tu vida.
La vida pulsó el play, y desde entonces, ideo mi vida contigo de banda sonora. La veo tan cerca como lejos. Pero también redonda.
En resumen:
te escribo desde el futuro,
que no es más que las ganas
que tiene de ti
mi presente.
28.092.016
No me respondo las preguntas
que me creas
y callo las respuestas
que no me preguntas.
Lo intento todo
para convencerme
de que no tengo nada que decir
ni mucho menos que escuchar.
Pero,
estoy tan llena de tus dudas,
que un día de estos
se me romperán los huesos
y sin querer
te clavaré las astillas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)